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La puerta de entrada al inframundo

La puerta de entrada al inframundo

La mayoría de la gente conoce Pamukkale en Turquía actualmente debido a las fantásticas y preciosas terrazas de sal. Las escaleras blancas naturales son una ocasión popular para tomar fotografías. Mas el sitio se conocía mucho antes que estuviesen libres las primeras cámaras, pues diríase que es una “puerta de entrada al inframundo”. En el templo de Hierápolis, de forma directa sobre las terrazas de sal, siempre y en toda circunstancia hubo muertes enigmáticas. Un estudioso alemán ha descubierto por qué razón. TRAVELBOOK le charló.

Las terrazas de sal de la urbe turca de Pamukkale se hallan entre las maravillas naturales más esenciales del país. Son sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO y tienen cuatrocientos años de antigüedad. Sus dimensiones asimismo son pasmantes. En suma, tienen 3 quilómetros de largo y ciento sesenta metros de alto, lo que los transforma en los más grandes de su tipo en el planeta.

No extraña que millones de visitantes viniesen acá cada año ya antes de la pandemia. En algún instante, la prisa llegó a ser tan grande que el área debió ser acordonada parcialmente para resguardar la débil naturaleza. Mas el sitio no solo ha sido popular puesto que las fotografías de las terrazas de sal de Pamukkale garantizan abundantes me agrada en Instagram. La gente ya hacía peregrinaciones acá en la antigüedad, menos por las terrazas de sal, mas más por la urbe de Hierápolis arriba.

Las terrazas de sal de Pamukkale son, con razón, un sitio del patrimonio mundial
Las terrazas de sal de Pamukkale son, con razón, un lugar del patrimonio mundialFoto: Getty Images

La historia de Hierápolis

El día de hoy solo quedan las ruinas de la vieja urbe, mas alguna vez fue una auténtica atracción. Construido 2 siglos a. C. por los gobernantes de Pérgamo, el sitio ganó fama bajo el dominio romano en el siglo III d. C. La razón no fue solo el agua termal, sino más bien asimismo una espantosa historia legendaria. Se aceptó que se trataba de una “puerta de entrada al inframundo”, pues los animales (y más extrañamente los humanos) morían una y otra vez por razones supuestamente incomprensibles.

Los sacerdotes en el Templo de Hierápolis de manera frecuente efectuaban liturgias de sacrificio que desconcertaban a los visitantes. Por servirnos de un ejemplo, múltiples escritores viejos notificaron que los sacerdotes traían animales al templo que de pronto caían fallecidos mientras que los sacerdotes estaban vivos. Los visitantes asimismo podían lanzar gorriones en la mitad del templo, que entonces asimismo morían inmediatamente. Para la gente en ese entonces solo había una explicación: debía haber una puerta al inframundo acá.

“Esto se remonta a la historia legendaria de que Kerberus, el cánido del averno que protegía el inframundo, tiene un aliento mortal. Así debería eludir que los fallecidos retornen al planeta de los vivos ”, afirma el Dr. Hardy Pfanz, maestro de biólogo de volcanes en la Universidad de Duisburg / Essen, quien hizo una investigación en Hierápolis. Se suponía que los sacerdotes en el Templo de Hierápolis mediarían entre los 2 mundos, y seguramente fueron los únicos que comprendieron por lo menos algo de lo que sucedía en este sitio. Pues fueron los que subsistieron indemnes a las liturgias de sacrificio. ¿Mas como puede ser eso?

El auténtico secreto de la “Puerta al averno”

Las ruinas de Hierápolis se encuentran sobre la actual ciudad de Pamukkale, y siguen siendo peligrosas en la actualidad.
Las ruinas de Hierápolis se hallan sobre la presente urbe de Pamukkale, y prosiguen siendo peligrosas actualmente.Foto: Getty Images

Hardy Pfanz sabe la respuesta: hay una salida de gas bajo Hierápolis, una llamada Mofette. Estudió en el lugar a lo largo de un total de 4 semanas, aun si tenía una sospecha muy concreta por adelantado de que podría ser un Mofette. La razón: Hierápolis no es el único sitio de esta clase. “En el área mediterránea había una vez cerca de veinticinco las llamadas ‘puertas del infierno’, de las que visité cerca de quince”, explica Pfanz en una entrevista con TRAVELBOOK.

El gas que sube por estas “puertas del inframundo” es primordialmente CO₂. En Hierápolis, por poner un ejemplo, la proporción de dióxido de carbono ronda el ochenta por ciento. “Una proporción tan alta de dióxido de carbono en el aire ocurre cuando el Mofette está en una depresión y se crea un lago de gas”, afirma Pfanz. Estos lagos se amontonan de noche cuando el gas no puede drenar y puede medrar múltiples metros de altura. “Por la mañana, cuando reluce el sol, el CO₂ absorbe la radiación infrarroja y puede ser extraído cara arriba. Mas de noche estos lugares son potencialmente mortales debido a la concentración exageradamente alta de gas ”, explica Pfanz. Esto es debido a que el CO₂ desplaza el oxígeno del aire. Para ponerlo en perspectiva: desfallece en una proporción del ocho al diez por ciento, y en Hierápolis y en lagos de gas afines la concentración es hasta diez veces mayor.

Esta alta concentración de gas asimismo condujo a la muerte prácticamente inmediata de todos y cada uno de los seres vivos que se quedaron en el lago de gas y respiraron el aire allá. Esto explica por qué razón los animales murieron en las liturgias de sacrificio. Mas, ¿por qué razón los sacerdotes pudieron subsistir? “Los mismos sacerdotes siempre y en toda circunstancia supieron precisamente a qué altura alcanzaban los lagos de gas y siempre y en toda circunstancia se quedaron para poder respirar el aire inofensivo que había sobre ellos”, explica Hardy Pfanz. “Para esto, los sacerdotes utilizan pequeñas lámparas de aceite, por ejemplo: cuando se apaga la llama, sabían que la concentración de oxígeno era demasiado baja y que debían sostenerse por encima de ella”.

Hierápolis prosigue siendo peligrosa

Lo infrecuente de Hierápolis es que el gas aún tiene fugas allá el día de hoy. “En el pasado, todas y cada una de las ‘puertas del infierno’ presumiblemente emitían gases geogénicos, mas ahora solo 5 o bien 6 emiten gases”, afirma Pfanz. Esto es debido a que el gas se escapa mediante fisuras en el suelo, que son provocadas por terremotos, por poner un ejemplo. No obstante, nuevos terremotos pueden mudar estas fisuras o bien aun cerrarlas, lo que sucedió en muchos lugares, mas no en Hierápolis.

Actualmente, el lago ya no es tan fuerte como en la antigüedad. Mas aún existe, y todavía amenaza la vida. “Durante nuestras mediciones, pudimos determinar que el lago de gas puede tener más de un metro de altura”, resalta Pfanz. Por esta razón, existen estrictas medidas de seguridad en Hierápolis. Los visitantes son guiados por el lugar en escaleras en un enorme arco.

Qué debe ver la “Puerta del Averno” con las terrazas de sal de Pamukkale

Las terrazas de sal de Pamukkale son una oportunidad popular para tomar fotografías que no existirían sin la
Las terrazas de sal de Pamukkale son una ocasión popular para tomar fotografías que no existirían sin la “Puerta al averno”.Foto: Getty Images

Pese a la emocionante historia de Hierápolis, las terrazas de sal en Pamukkale son, lógicamente, la auténtica atracción de el día de hoy. Mas lo que prácticamente absolutamente nadie sabe: las conocidas escaleras blancas son un resultado directo de la Mofette en Hierápolis. Se sabe que las terrazas de sal fueron creadas por el agua que fluye desde los manantiales minerales. Durante los milenios, se depositó poco a poco más carbonato cálcico blanco refulgente. Mas, ¿de qué está hecho verdaderamente este mineral?

“El carbonato de calcio no es más que el gas dióxido de carbono atrapado en la sal”, explica el maestro Pfanz. Conque la “Puerta al Averno” de Hierápolis prosigue siendo la auténtica razón por la que la gente se siente atraída por Pamukkale.